5 proyectos de arte y ciberfeminismo

16 de junio de 2021
TR_-_Peaceful_Warrior

El ciberfeminismo podría definirse (aunque su naturaleza rizomática apunta, precisamente, a la indefinición) como una propuesta artístico-teórica que considera el espacio digital como lugar de potencial transformación social y política. Si bien es cierto que las primeras pensadoras y artistas ciberfeministas crecieron con la ilusión del online como utopía, como lugar de fuga donde las estructuras de poder se difuminaban y perdían su estatuto ontológico, estas perspectivas han ido variando para volverse más críticas con la virtualidad, observando que las fronteras que nos traviesan como cuerpos AFK (away from keyboard) también interceden en nuestro navegar en línea, aunque hayan devenido más flexibles y menos taxonómicas. Aun así, lo que aúna a varias generaciones de ciberfeministas desde la génesis del corriente en los 90s es el deseo de encontrar en el espacio digital herramientas para la lucha contra el cisheteropatriarcado, el racismo, el neocolonialismo, el capacitismo… Sin dejar de lado un espíritu tecnocrítico. Pero, ¿cuáles son estas herramientas?

VNS Matrix, All New Gen, 1992

Esta selección no podía sino empezar con VNS Matrix, uno de los colectivos pioneros del arte ciberfeminista y de quienes, de hecho, se dice que fueron las responsables de encuñar el término «ciberfeminismo» (en paralelo a la filósofa Sadie Plant). En la instalación interactiva All New Gen, uno de sus primeros proyectos, unx superheroínx omnipresente colabora con su banda de «DNA Sluts» para derribar a «Big Daddy Mainframe». En esta suerte de videojuego, el primer paso antes de iniciar la batalla, como es frecuente todavía hoy, era elegir el género del personaje. A pesar de que las opciones eran «Male», «Female» o «Neither», solamente la elección de esta última daba la posibilidad de avanzar en el juego. De este modo, esta ciberfantasía opera a modo de statement al constatar que únicamente al dinamitar las categorías históricas relativas al género, dejando el binarismo de lado, podemos vencer al cisheteropatriarcado; pues, como indica Paul B. Preciado, el sujeto del feminismo ya no es la (bio-)mujer, sino «el proyecto de transformación radical de la sociedad en su conjunto».

Tabita Rezaire, Peaceful Warrior, 2015

Aunque podríamos habernos fijado en cualquiera otra pieza de la francesa de raíces guayanesas y danesas Tabita Rezaire, Peaceful Warrior nos permite seguir con la idea de recopilar herramientas a partir de estas prácticas híbridas. La artista multimedia define esta obra del siguiente modo: «Un tutorial decolonial de autocuidado y predicación que insta a las personas de color a conectar con sus conocimientos ancestrales y su sabiduría filosófica tradicional. Desde el yoga kemético, la meditación y los hechizos de útero hasta una dieta descolonial, Peaceful Warrior proporciona herramientas de supervivencia para sanar nuestra memoria genética traumática. Este kit de amor propio radical tiene como objetivo construir una comunidad espiritual para una lucha más eficiente «. Sin dejar el humor de lado, Rezaire nos invita a habitar un mundo donde cuerpo y espiritualidad están alineados, entendiendo que sin sanación y sin cuidados será siempre imposible construir espacios seguros que presenten una alternativa real a las organizaciones familiares blancas y cisheteronormativas.

Núria Gómez Gabriel, The Case for Letting the Stars Determine Who I Date, 2019

The Case for Letting the Stars Determine Who I Date es una lectura audiovisual sobre la transformación de nuestras relaciones emocionales tras la introducción de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Núria Gómez Gabriel recopila una serie de casos de estudio muy variados que nos conducen por una denúnica a los dispositivos de vigilancia emocional que subyacen a nuestros vínculos sexo-afectivos. La pieza juega en paralelo con el imaginario estético y epistémico de la astrología y de la navegación online como vías de exploración de la identidad a partir de fuerzas ocultas, ambas aparentemente capaces de predecir cuáles y cómo serán nuestras futuras relaciones. Como plantea la artista: «En un ecosistema donde las interfaces son cada vez más persuasivas y donde los algoritmos juegan un papel oracular y preventivo, ¿quién o qué determina de quién o de qué me voy a enamorar?»

Mary Maggic, Molecular Queering Agency, 2017

Molecular Queering Agency es una actuación participativa en vivo en la que Mary Maggic nos sitúa en un planeta colonizado por agentes moleculares. La agencia guía amablemente a los/las participantes por un proceso de queerización mientras se les pide que ofrezcan su propia orina con tal de facilitarles la extracción de hormonas. Simultáneamente, los/las interventores/as inhalan las hormonas de anteriores usuarios/as. El proyecto es una fabulación especulativa de gran complejidad de que pretende arrojar luz sobre el vínculo de lo queer con lo tóxico y, asimismo, abrir un debate sobre las posibilidades de supervivencia en un mundo liberado de los límites eco-cisheteronormativos. ¿Qué resistencias serían posibles en el escenario de un devenir-alienígena? Por decirlo con Donna Haraway, esta pieza nos invita a des-/infra-/pos-humanizarnos para entendernos como parte de un todo en constante simbiosis, como «hijos/as del compost».

Jacolby Satterwhite, Blessed Avenue, 2018

Jacolby Satterwhite es un artista basado en Nueva York que trabaja principalmente con artes del 3D, animación, vídeo y performance. Lo que resulta estimulante de su producción es su capacidad de generar un ecosistema contra-normativo donde las experiencias queer y negras están en el centro, subvirtiendo las jerarquías que dividen el centro de la periferia y la normalidad del margen. Considerando que –con tal de crear mundos nuevos, más vivibles para todos/as– es necesario reclamar y articular un imaginario colectivo más flexible, Satterwhite participa de la elaboración de los mitos que nos facilitarán la tarea. Cíborgs y tecnocaballos alados se combinan en su Blessed Avenue con escaneos bidimensionales de sus contactos offline, formando una fantasía que explicita el carácter ficcional de lo que convencionalmente llamamos “realidad” y posibilita a su vez la generación de nuevos universos por construir. 

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